Por Leandro Funes.

Si nos ponemos estrictos, el primer videojuego fue una versión primitiva del pong que se jugaba en una pantalla de radar modificada, y en ese momento los gráficos básicamente se reducían a un par de líneas, de modo que la representación de la violencia estaba muy limitada.

Sin embargo, a medida que fuimos aprendiendo a crear gráficos más complicados, surgió una tendencia que nunca abandonamos: La violencia en los videojuegos.

Entónces, ¿cómo es que pasamos de ésto:

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Sí, en una época, ésto era violento.

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A ésto?:

¡Ahora encuentren las 8,256,148 diferencias!

Hoy en día es difícil imaginar un juego en el que no haya alguna forma de violencia, ya sean tiros, golpes, espadas, una gran variedad de armas personalizables, el Batimovil, un cañón dubstep, una pistola en forma de gato que dispara rayos láser o un mamut.

¿Por qué un medio de entretenimiento terminó teniendo representaciones cada vez más complejas y exageradas de la violencia y sus efectos? Pues bien, aquí les ofrecemos una serie de razones:

5 – Conflicto

Un juego es una serie de reglas que uno sigue para lograr un objetivo. En la mancha es correr y no ser alcanzado, en las escondidas es correr y esconderse, en el fútbol es correr con la pelota hasta el arco contrario. El conflicto aparece cuando ciertas reglas nos impiden cumplir esos objetivos (y los gamers odiamos correr).

Los videojuegos también son juegos: Ya sea salvar a la princesa, construir una fortaleza o llegar hasta la bandera, el juego nos da un objetivo a cumplir, y un campo de juego que debemos recorrer hasta alcanzarlo. Pero si en ese campo de juego no hay nada que nos impida cumplir nuestro objetivo, entónces deja de ser un juego para convertirse en una tarea (que es justamente lo que no estamos haciendo para jugar a los videojuegos). ¿Cómo solucionaron ésto los diseñadores de videojuegos?

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PIU PIU

Nos dieron la posibilidad de interactuar con ese espacio. Claro, esa interacción suele verse reducida a saltar, golpear o disparar a los obstáculos, pero eso se debe a que son acciones fáciles de reconocer y que no necesitan explicación. “¿Éste tipo con cara de malo se interpone entre la princesa y yo?”, presionamos un botón, y luego de un golpe o patada, el obstáculo ya no está.

Muchos videojuegos se enfocan en acciones que no son violentas, produciendo una gran diversidad de resultados, como la saga Animal Crossing o Little Big Planet, pero lo cierto es que muchos videojuegos plantean conflictos que sí se pueden resolver con apretar un botón, lo que nos lleva al siguiente punto:

4 – Satisfacción.

Ya lo dijeron los Rolling Stones: I can’t get no satisfaction.

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Claramente, los Rolling no juegan al Smash Brothers.

En los videojuegos, tanto como en la vida real, la resolución de un problema le da al cerebro una reacción placentera. Ya sea acomodar las cajitas para abrir un cofre o derrotar a todos los enemigos dentro de una habitación, los videojuegos nos enfrentan con problemas a los que debemos buscarles una solución.Y sorprendentemente, por una vez en la vida, la violencia ES la respuesta.

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Assassin’s Creed: Problema: Cruzar la calle. Solución: Matar a todos.

Cada videojuego nos ofrece un mundo lleno de obstáculos, personajes con los que interactuar, objetos, paisajes y miles de cosas más. El jugador debe aprender a sobrevivir en éste mundo, de modo que cada obstáculo que debemos superar nos ofrece un desafío: Sobrevivir o morir, ganar o perder. La violencia genera adrenalina, pero al estar a salvo, sentados en casa, podemos disfrutar de esa adrenalina sin preocuparnos. Combinado con la resolución de problemas y la capacidad de superar obstáculos, los videojuegos nos ofrecen un entretenimiento muy activo y emocionalmente intenso, pero a la vez seguro y controlable.

Entonces, la violencia en los videojuegos es satisfactoria, lo cual nos lleva al siguiente punto:

3 – Aprendizaje

Al hablar de aprendizaje en los videojuegos, no nos referimos a geografía, literatura, historia o matemática (salvo que hablemos de Pokemon)

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Si su hija/o está atrapando pokemons, éste es el cálculo que hace mentalmente para atraparlos.

Como dijimos, cada videojuego presenta un mundo con determinadas reglas establecidas que los jugadores deben aprender a seguir para poder ganar. Éste aprendizaje puede ser más o menos difícil, o incluso puede depender completamente de cada jugador.

En Minecraft debemos aprender a obtener mejores materiales para crear mejores herramientas. En Pokemon, basta con aprender un par de reglas básicas para superar todo el juego, pero si el jugador lo desea, puede profundizar en esas reglas hasta llegar a niveles muy avanzados de crianza, exploración y combate. En Dark Souls, uno puede aprender todo lo que quiera, es inútil.

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Si estás leyendo ésto, ya perdiste.

Aprender resulta placentero cuando se puede aplicar lo que se aprende, y en éste aspecto, los videojuegos superan a casi todas las formas de enseñanza. Claro, en la mayoría de los videojuegos, lo que se aprende es la mejor manera de vencer a los enemigos mediante el uso de la violencia. Ésto puede ir desde usar armas de fuego en una zona de guerra en la primera guerra mundial hasta cazar dragones en el espacio, o ser Batman. Y hablando de ser Batman…

2 – Catarsis

A grandes rasgos, la catarsis se define como la complementación emocional por medio de la satisfacción de una idea o deseo. En términos sencillos, poder disfrutar de hacer lo que a uno se le antoja. Los videojuegos ofrecen miles de oportunidades para la catarsis, ya sea ver como Mario y Sonic pelean mano a mano, ir a cazar dragones en Skyrim, o robar un avión con nuestro personaje en GTA, escapar del ejército, saltar en paracaídas luego de dejar una bomba en dicho avión y aterrizar en una lancha a motor que a su vez explota.

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O lo que sea que esté pasando acá.

La violencia en el mundo real tiene consecuencias graves, pero en los videojuegos resulta una experiencia liberadora, ya que podemos realizar acciones impensables sin preocuparnos por el daño que provocan. Insisto, muchos videojuegos se basan en reglas y decisiones que no son violentas, y son grandes clásicos del medio que deberían ser jugados al menos una vez en la vida. Pero los videojuegos violentos tienen elementos de acción y adrenalina que resultan llamativos, y en muchos casos se trata de la única y la mejor manera de vivir ciertas experiencias.

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Como llorar descontroladamente, por ejemplo.

Con todo ésto, llegamos a la última razón (por lo menos de las que decidimos hablar en éste artículo) de cómo y por qué los videojuegos pueden ser violentos:

1 – Diversión

¿Vieron? Tanta vuelta y al final llegamos a la razón por la que los videojuegos existen en primer lugar, tanto como los libros, las películas, las series de television, el teatro y cualquier otro medio masivo de expresión que el humano haya inventado. ¡Por diversión!

En realidad, no es que la violencia sea divertida, sino que los videojuegos en sí son divertidos, pero parte de lo que compone el total de esa experiencia son ciertas expresiones de violencia. Estas expresiones varían, de lo extremadamente realista a lo extremadamente caricaturesco.

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Y ese extraño punto intermedio donde las caricaturas realmente parecen muñecos.

Queda mucho por decir sobre la violencia y la forma en que impacta nuestras historias y nuestras vidas. Sin embargo, por el momento, nuestra conclusión es la siguiente: Los videojuegos nos traen satisfacción y diversión, porque en ellos podemos hacer cosas que no podemos hacer en la vida real, como ser soldados en una guerra futurista, exploradores del espacio, supervivientes de un apocalípsis zombie, uno de los Avengers, o Batman.

Así que siempre sean ustedes mismos.

A menos que puedan ser Batman.

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En ese caso, sean Batman.

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