Mike Laidlaw, lead designer de BioWare, ha hablado con el diario The Guardian sobre la segunda parte de las series Dragon Age, enviando un mensaje tranquilizador a los aficionados sobre un supuesto recorte en las posibilidades tácticas de la secuela.

“Siempre hay un riesgo de alienar a los jugadores hardcore cuando cambias algo, no serían hardcore si no les gustara de verdad lo que había”, reconoció Laidlaw. “Pero queríamos asegurarnos de que manteníamos los elementos que hicieron de Origins fuertemente basado en la táctica y el trabajo de grupo”.

“Ahora el grupo al completo se convierte en una parte de este concierto de la muerte, lo que hace del juego algo más táctico”, explicó el creativo del estudio. “El hecho es que ahora cargas en el combate y te mueves más, en lugar de quedarte estúpidamente quieto en la posición”.

“Ha habido cierta polémica y malas reacciones”, comentó Laidlaw. “La gente nos preguntaba: `¿Qué? ¡Lo habéis convertido en un juego de acción´. La respuesta es que, francamente, los juegos de acción han venido robando ideas de los RPGs en los últimos cinco años… así que es el momento de que nosotros, como género, cojamos algo de todos esos elementos que los juegos de acción han venido haciendo excepcionalmente bien y preguntarnos qué podemos aprender de ellos”.

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