Nikolaos Papanikolopoulos, profesor de la Universidad de Minnesota, ha encabezado un estudio por el que asegura que hay un uso médico potencial en Kinect hasta tal punto, que “podría cambiar la medicina”.

Tras la apuesta de Papanikolopoulos por Kinect, el profesor ha ahorrado a los investigadores más de 100.000 dólares, y es que los dispositivos del periférico de Microsoft han sido empleados para monitorizar en formato vídeo la actividad de una serie de niños jugando con juguetes como parte de una investigación de diagnóstico de desórdenes mentales.

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