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Dragon Ball Z: Infinite WorldCategorías:
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| El infinito mundo de Dragon Ball llega por última vez a PlayStation 2
para lanzar una onda vital dispuesta a devolver a los amantes de
Budokai su querido sistema de lucha. Una vuelta al pasado, un apoyo al
criticado Burst Limit y una gran reunión de personajes. Infinite World
no es tan infinito como se podría pensar en un principio, pero… ¿es esa
una razón lo suficientemente poderosa como para que los fans dejen de
practicar su “kamehameha”? A lo largo de sus ocho años de vida, PlayStation 2
ha dicho y demostrado muchas cosas en el sector del videojuego, pero
parece que todavía le quedaba matizar que sigue siendo la máquina ideal
para los amantes de Goku y sus aventuras. La mejor prueba es que por la
consola han pasado hasta el momento ocho videojuegos basados en el
manganime de Akira Toriyama, contando por supuesto a Dragon Ball Z: Infinite World, la que suponemos última propuesta de Namco Bandai para la persistente bestia negra de Sony.
Por
lo menos, así es cómo lo aseguran los propios desarrolladores del
título, afirmando que “es hora de una onda vital final muy poderosa
para el sistema de entretenimiento PlayStation 2”. Un kamehameha que,
por cierto, es ejecutado en esta ocasión por Dimps, compañía
japonesa con el poder y experiencia suficientes (muchos de sus
empleados formaron parte de Capcom y SNK) como para sumar una pieza de
coleccionista más al denso catálogo de videojuegos Dragon Ball,
compuesto de incontables títulos y millones de dólares en beneficios.
n mundo infinito… Gohan, Piccolo, Krilin, Yamcha, Vegeta, Radix, Napa, Recoome, Freezer, Célula, Trunks, Videl, los androides, Broly y hasta Janemba se juntan en un auténtico compendio de protagonistas que abarca desde la saga de los saiyans hasta los últimos episodios de Dragon Ball GT, así como algunas de las películas que se publicaron hace unos años. Es probablemente uno de los títulos de Goku más ambiciosos en cuanto a amplitud narrativa, a pesar de que la modalidad de juego principal, la Misión Dragón, no logre articular todas sus partes de una manera interesante y atractiva para el jugador. Dentro
de este modo, las sagas (Saiyans, Celúla, Boo…) se presentan de manera
lineal y cronológica a través de diferentes mapas que nos invitan a
explorar. Cada mapeado dispone de distintos puntos a visitar, los
cuales se corresponden a diferentes pruebas –de habilidad, de
exploración y enfrentamientos– que hubieran sido capaces de dotar al
título de una positiva variedad si no hubiera sido porque muchos de losminijuegos ofertados (basados en su mayor parte en recorrer
escenarios recogiendo determinados ítems) no carecen sólo de
originalidad, sino de saber hacer.
Evidentemente,
hay excepciones, como las propias batallas (con el sello inconfundible
de la escuela Budokai) o algunas pruebas basadas en la manida pero
siempre efectiva estructura DDR, pero no resulta suficiente
como para salvar la opción jugable principal de una obra que nos obliga
a acabar la saga con Goku para poder disfrutarla con otros personajes.
Cierto es que no vamos a vivir los mismos combates, misiones o
minijuegos desde la piel de Gohan, Krilin o Piccolo, aunque el jugador
acabará por darse cuenta de que se le está dando el “mundo infinito”
–que tanto clama el título del juego– a costa de su paciencia, que es
quebrantada de una manera inadecuada y ofreciéndole, en muchos casos,
una dificultad desmesurada hasta en el nivel más asequible.
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