Las ventas estadounidenses de Xbox One en junio fueron del doble que en el mes anterior, y todo apunta a una sóla razón: la falta de Kinect.

Microsoft reveló que, después de haber quitado el requerimiento obligatorio de comprar el periférico junto con la consola (restándole 100 dólares al precio en el proceso), los números crecieron con rapidez.

Aunque estas noticias sólo refieren al mercado del país norteamericano, la paridad en precio con la PlayStation 4 trae aparejada una competencia en ventas más peleada. Sin embargo, Sony parece no tener demasiado de que preocuparse (aún): la consultora NPD destacó que la PS4 ha dominado el mercado por cinco meses consecutivos (los numeros de junio aún no están disponibles).

Pobre Kinect.

Pobre Kinect.

Cabe destacar que las cifras citadas por Microsoft están basadas en estimaciones propias; es decir, no un agente auditor externo. La empresa continúa así su tradición de no revelar números específicos; esta duplicación no tiene cifras tangibles de ningún tipo.

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